| Autor(es) | Douglas Walton (1942–2020); Chris Reed; Fabrizio Macagno |
| Fecha / periodo | 1996–2008 · Siglo XX-XXI · Canadá |
| Tipo | Semiformal |
| Deriva de | Tópica, refutaciones sofísticas y retórica de Aristóteles · Modelo de Toulmin · Nueva retórica · Teoría de las falacias |
| Derivan de ella | — |
| Tres leyes | Identidad: no tematizado (se supone estabilidad del significado; el equívoco es falacia) · No contradicción: matizado (la inconsistencia es motivo de pregunta crítica, no de explosión) · Tercio excluso: ✗ como principio de evaluación (una presunción puede quedar sin confirmar ni refutar) |
Gran parte de los argumentos cotidianos no son deductivos ni inductivos en sentido estadístico: se apoyan en la autoridad de un experto, en las consecuencias de una acción o en una analogía. Son razonamientos presuntivos: crean una presunción a favor de la conclusión que se mantiene mientras nadie la derrote. Walton sistematizó estos patrones como esquemas argumentativos. Cada esquema fija una forma de premisas y conclusión y va acompañado de preguntas críticas. El gesto distintivo es que la evaluación no consiste en comprobar validez, sino en ver si el esquema está bien aplicado y si las preguntas críticas se han respondido: una pregunta sin respuesta desplaza la carga de la prueba y puede anular la presunción. Así, los argumentos que la tradición llamaba falaces (ad verecundiam, ad hominem, pendiente resbaladiza) aparecen como formas razonables que se vuelven falaces solo cuando se usan mal.
Estructura de un esquema. Premisas (mayor y menor), conclusión derrotable y un conjunto de preguntas críticas. Los esquemas se usan dentro de un diálogo con un tipo y un propósito, y la aceptación de sus conclusiones es provisional.
Ejemplo canónico: argumento por opinión experta (Walton, 1996; Walton, Reed y Macagno, 2008):
Preguntas críticas: ¿Cuán creíble es \(E\) como experta? (pericia) ¿Es \(E\) experta en el campo de \(A\)? (campo) ¿Qué afirmó \(E\) exactamente? (opinión) ¿Es \(E\) personalmente fiable? (fiabilidad) ¿Es \(A\) coherente con lo que afirman otros expertos? (coherencia) ¿Se basa la afirmación de \(E\) en pruebas? (respaldo).
Otros esquemas frecuentes.
Tipos de diálogo (Walton y Krabbe, Commitment in Dialogue, 1995): persuasión, indagación, negociación, búsqueda de información, deliberación y erística. Un mismo esquema puede ser razonable en un tipo de diálogo y falaz en otro, por ejemplo si se cambia de tipo sin aviso.
Carga de la prueba. Plantear una pregunta crítica puede bastar para anular la presunción (preguntas que «trasladan la carga») o puede exigir a quien la plantea que la respalde (preguntas que solo proponen una excepción). El modelo computacional Carneades (Gordon, Prakken y Walton, 2007) distingue formalmente entre premisas ordinarias, suposiciones y excepciones.
Clasificación. Walton, Reed y Macagno (2008) recopilan en un compendio unos sesenta esquemas principales con sus variantes y proponen clasificaciones por la naturaleza de la garantía (razonamiento práctico, fuentes, causas, analogías, etc.). No es un repertorio cerrado: los esquemas dependen del contenido y pueden añadirse otros.
Qué se pierde y qué se gana. Se pierde la monotonía: una conclusión aceptada puede retirarse ante nueva información. Se pierde también una noción puramente formal de corrección, porque el esquema no es válido por su forma, sino razonable en un contexto. Se gana un instrumento para analizar y enseñar la argumentación ordinaria, y un puente hacia los modelos computacionales de argumentación.
Walton, Reed y Macagno presentan los esquemas como herederos de los tópicos de Aristóteles, de Cicerón y de la tradición tópica medieval: como el tópos, el esquema es un patrón que garantiza el paso de las premisas a la conclusión en un ámbito de contenido. Del modelo de Toulmin reciben la noción de garantía y la práctica de diagramar argumentos; el diagrama de Toulmin y las «preguntas críticas» comparten la idea de que la conclusión es calificada y refutable. De la nueva retórica de Perelman y Olbrechts-Tyteca revisan la tipología de técnicas argumentativas, que les sirve de catálogo inicial. Walton cita también como precursor directo a Arthur Hastings (1963), que ya asociaba esquemas y preguntas.
La raíz más inmediata es la teoría de las falacias. Desde los años setenta, John Woods y Walton estudiaron las falacias tradicionales con herramientas lógicas; de ese trabajo, y de los diálogos de compromiso de Hamblin, desarrollados con Krabbe, surge la idea de que la mayoría de las supuestas falacias son esquemas presuntivos legítimos mal usados.
La teoría de los esquemas es hoy la herramienta más usada en los estudios de argumentación para clasificar argumentos reales. Se integró en el software de diagramación Araucaria (Reed y Rowe) y en su sucesor OVA, en el formato de intercambio AIF y en modelos formales como Carneades y ASPIC+, donde los esquemas se tratan como reglas derrotables y las preguntas críticas como puntos de ataque. También ha tenido uso en derecho y en inteligencia artificial explicable. Para la pregunta «¿una lógica o muchas?» los esquemas representan la posición más alejada de la lógica formal: hay muchos patrones de inferencia correcta, dependientes de contenido y contexto, y ninguno es válido en virtud de su sola forma. La pluralidad no es de sistemas lógicos rivales, sino de formas de razonar razonables dentro de diálogos distintos.