73. Lógica del lugar (basho no ronri, bashoteki ronri)

Autor(es) Nishida Kitarō (1870–1945)
Fecha / periodo 1926–1945 · Contemporánea · Japón
Tipo Informal
Deriva de Silogística categórica o asertórica de Aristóteles · Coincidencia de los opuestos y docta ignorancia (n.º 43) · Lógica trascendental (n.º 52) · Lógica dialéctica (n.º 53)
Derivan de ella Lógica de la especie · Lógica del soku-hi
Tres leyes Identidad: matizado (la identidad última es «autoidentidad absolutamente contradictoria») · No contradicción: matizado (vale en el nivel del juicio; en el lugar de la nada absoluta los contrarios se identifican) · Tercio excluso: no tematizado

Idea central

La lógica de Aristóteles y sus herederos piensa desde el sujeto gramatical: lo real es la sustancia, lo que es sujeto y nunca predicado. Nishida invierte la dirección. Pregunta no qué es lo que está en el juicio, sino dónde está: en qué «lugar» (basho) se da la relación entre sujeto y predicado, y entre el que conoce y lo conocido. Su respuesta es que todo juicio se sostiene en un universal que envuelve al particular, y que la serie de universales culmina en un lugar que ya no puede ser objeto de ningún juicio, la «nada absoluta» (zettai mu). El gesto distintivo es hacer del predicado, no del sujeto, el fundamento: la conciencia es el «plano del predicado» que nunca llega a ser sujeto.

Principios, axiomas y reglas de inferencia

La lógica del lugar no tiene reglas de inferencia. Es una teoría de la forma del juicio y de sus condiciones, con estas tesis principales.

1. El juicio subsuntivo. En «Basho» (1926; recogido en Hataraku mono kara miru mono e, 1927), Nishida analiza «S es P» como inclusión del particular en el universal: el sujeto «está en» el predicado. El universal no es una clase abstracta, sino el campo en que el particular se autodetermina. Todo juicio es una autodeterminación del universal.

2. Inversión de la sustancia. Aristóteles define la sustancia primera como hypokeimenon, lo que es sujeto y nunca se predica de otro (Categorías 2a11–14). Nishida busca el polo opuesto: el «predicado trascendental», lo que es predicado y nunca sujeto. Ese polo es la conciencia, que no puede ser objetivada sin dejar de ser lo que objetiva.

3. La gradación de lugares. En «Basho» hay tres niveles:

En Ippansha no jikakuteki taikei (1930) la gradación se reformula como universal del juicio, universal autoconsciente y universal inteligible, envueltos a su vez por la nada absoluta.

4. Autoidentidad absolutamente contradictoria (zettai mujunteki jiko dōitsu, ensayo de 1939). Desde los años treinta la lógica del lugar se vuelve dialéctica. El mundo histórico es «uno que es muchos, muchos que son uno»: el individuo se determina frente a otros individuos y, al mismo tiempo, el mundo se determina a sí mismo en ellos. Los opuestos no se superan en una síntesis, como en Hegel, sino que se identifican en su contradicción sin dejar de oponerse.

5. Lugar y religión. En «Bashoteki ronri to shūkyōteki sekaikan» (1945) el yo se encuentra a sí mismo al negarse en la nada absoluta. Nishida llama a esta relación «correspondencia inversa» (gyaku taiō) entre lo finito y lo absoluto, y la ilustra con fórmulas budistas y con el soku («es a la vez») del budismo Mahāyāna.

Qué se conserva. Nishida no niega la lógica formal: la sitúa en el nivel del juicio sobre objetos, como una región dentro de un lugar más amplio. Los principios de identidad y no contradicción valen allí. Lo que rechaza es que esa lógica sea la del conocimiento del sí mismo o del mundo histórico.

Genealogía

La lógica del lugar se define contra la silogística aristotélica, cuya noción de sustancia como sujeto último invierte deliberadamente. De Nicolás de Cusa toma la coincidentia oppositorum, que cita ya en Zen no kenkyū (1911) y a la que vuelve en obras posteriores. El basho nace como respuesta a la epistemología neokantiana, sobre todo a la escuela de Baden, que dominaba la filosofía académica japonesa: frente a la conciencia trascendental como sujeto, Nishida busca el lugar en que sujeto y objeto se dan. El diálogo con Hegel, y en particular con el universal concreto, es explícito, y desde los años treinta el lenguaje de Nishida se hace dialéctico.

Dos lógicas nacen de ella. Tanabe Hajime la criticó desde 1930 como emanatismo plotiniano, y de esa crítica surge su lógica de la especie. Suzuki Daisetsu, condiscípulo y amigo de Nishida, formuló su lógica del soku-hi en diálogo con esta filosofía. Como afinidades atribuidas, no como herencia: Maraldo señala parecidos con los argumentos madhyamaka sobre la relacionalidad de lo existente, sin influencia directa probada; Finkenthal, en el boletín del CIRET, la compara con la lógica del tercero incluido de Lupasco y Nicolescu y con la bilógica de Matte Blanco.

Contexto y relevancia

Nishida es el fundador de la escuela de Kioto y el primer filósofo japonés que construye un sistema en diálogo con la filosofía europea sin abandonar el budismo zen como horizonte. Sus textos son difíciles y fueron discutidos en vida por sus propios discípulos. Su papel en el pensamiento nacionalista de la guerra sigue siendo objeto de debate. Para la pregunta «¿una lógica o muchas?», la lógica del lugar es un caso límite: se presenta como «lógica», pero no tiene cálculo ni reglas, y no compite con la lógica formal, sino que pretende situarla. Muestra que «lógica» ha nombrado también una teoría de la forma del pensamiento y del ser, y obliga a preguntar si esa acepción cuenta en el debate del pluralismo.

Fuentes

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