| Autor(es) | Sergio de Resh ʿAyna (m. 536); Pablo el Persa (s. VI); Severo Sebokht (m. 666/667); Atanasio de Balad (m. 687); Jorge, obispo de los árabes (m. 724) |
| Fecha / periodo | s. VI–IX · Antigüedad tardía y alta Edad Media · Cristianismo siríaco (Siria y Mesopotamia) |
| Tipo | Formal |
| Deriva de | Silogística categórica o asertórica de Aristóteles · Lógica de los comentaristas neoplatónicos |
| Derivan de ella | Lógica árabe peripatética: Bagdad, al-Fārābī y Averroes (n.º 26) |
| Tres leyes | Identidad: no tematizado · No contradicción: ✓ (heredada del Organon y de los comentaristas alejandrinos) · Tercio excluso: ✓ (heredado, con el matiz alejandrino sobre los futuros contingentes) |
La lógica siríaca es la tradición de traducción, comentario y enseñanza del Organon en siríaco, la lengua literaria de los cristianos de Siria y Mesopotamia, entre los siglos VI y IX. Su problema no fue crear una lógica, sino hacerla habitable en otra lengua y en otra comunidad: construir un vocabulario técnico siríaco, justificar ante una iglesia el estudio de un filósofo pagano y adaptar el currículo alejandrino a las escuelas monásticas. Su gesto distintivo es presentar la lógica como instrumento indispensable para todo saber, incluida la exégesis bíblica y la teología: Sergio de Reshaina afirma que sin ella no se entiende la medicina, ni la filosofía, ni el sentido de las Escrituras. Esa justificación hizo posible que la lógica griega llegara al mundo islámico.
La doctrina es, en lo sustancial, la de los comentaristas alejandrinos. Lo propio de la tradición es la selección, el orden y el vocabulario.
El currículo. El núcleo son cuatro textos: la Isagoge de Porfirio, las Categorías, el De interpretatione y los Primeros Analíticos. Se enseñan en ese orden, precedidos de las cuestiones introductorias alejandrinas (propósito, utilidad, orden de lectura, autenticidad, título, división, parte de la filosofía). Los Segundos Analíticos, los Tópicos y las Refutaciones sofísticas se traducen o revisan más tarde, desde el siglo VII, en parte en el entorno del monasterio de Qenneshre.
Contenido doctrinal. Lo que se transmite incluye:
Autores y obras principales.
El vocabulario. Los traductores forjan calcos siríacos de los términos griegos (sujeto, predicado, premisa, figura, silogismo, contradicción) o transcriben el griego. Ese vocabulario, fijado por varias generaciones de revisiones, es el que los traductores de Bagdad tendrán que volcar al árabe.
El problema del truncamiento. Un relato conservado por Ibn Abī Uṣaybiʿa, atribuido a al-Fārābī, dice que, tras el paso de la enseñanza de Alejandría a Antioquía, los obispos permitieron enseñar la lógica solo hasta Primeros Analíticos I 7, es decir, hasta las figuras asertóricas, excluyendo los modos modales y la demostración, por considerarlos peligrosos para la fe. Los estudios modernos (Gutas, Hugonnard-Roche) discuten el relato: I 7 era un límite pedagógico ya en Alejandría, y en Qenneshre se tradujeron y comentaron textos posteriores a ese punto. Lo verosímil es que el límite fuera curricular antes que doctrinal.
La tradición siríaca recibe el Organon de Aristóteles, que traduce y comenta desde las Categorías, el De interpretatione y los Analíticos. Lo recibe, además, leído por los comentaristas neoplatónicos: Sergio y sus sucesores siguen a Amonio y Filópono, y Atanasio de Balad traduce la Isagoge. Del mundo alejandrino procede tanto el orden de lectura como el método del comentario.
Su transmisión principal es hacia el árabe. Los traductores y maestros de Bagdad heredan las versiones, los comentarios y el currículo siríacos. Ḥunayn ibn Isḥāq y su hijo Isḥāq trabajan con versiones siríacas, y Abū Bishr Mattā, maestro de lógica en Bagdad, traduce desde el siríaco los Segundos Analíticos y otras obras. Sin la mediación siríaca, la lógica árabe habría nacido con otro vocabulario y otro currículo.
Las escuelas siríacas se desarrollan en un medio de controversias cristológicas entre miafisitas y nestorianos, en las que la lógica, con sus nociones de naturaleza, hipóstasis y sustancia, servía de arma teológica. Tras la conquista islámica, los cristianos siríacos fueron los intermediarios naturales ante los califas abasíes. Para la pregunta «¿una lógica o muchas?», la tradición siríaca aporta un caso de transmisión sin innovación formal, pero con un cambio de lengua y de función que planteó un problema nuevo: si la lógica depende de la gramática griega, ¿vale en siríaco y en árabe? La cuestión estalló en Bagdad en 932, en el debate entre Abū Bishr Mattā y el gramático al-Sīrāfī sobre si la lógica es universal o solo gramática griega.