| Autor(es) | Confucio (trad. 551–479 a. C.); Xunzi (c. 310–después de 238 a. C.) |
| Fecha / periodo | s. V–III a. C. · Reinos Combatientes · China |
| Tipo | Informal |
| Deriva de | Escuela de los Nombres y disputadores · Lógica mohista: Cánones y «Dialéctica mohista» |
| Derivan de ella | — |
| Tres leyes | Identidad: matizado (a lo mismo, el mismo nombre; a lo distinto, nombres distintos: Xunzi 22) · No contradicción: no tematizado (se presupone: una tesis que choca con la convención o con los sentidos es una confusión) · Tercio excluso: no tematizado |
La rectificación de los nombres no es una lógica en sentido estricto, sino una teoría normativa del uso del lenguaje. Su problema es político: si las palabras no corresponden a las cosas, las órdenes no se entienden, las leyes no se aplican y el orden social se deshace. El gesto distintivo, en Xunzi, es tratar los nombres como convenciones fijadas por la autoridad que, sin embargo, deben ajustarse a distinciones reales percibidas por los sentidos. Con ese doble criterio Xunzi diagnostica y desactiva los sofismas de sus rivales.
La fórmula de las Analectas (13.3). Preguntado por lo primero que haría al gobernar, Confucio responde: rectificar los nombres. Y da una cadena de consecuencias: si los nombres no son correctos, el lenguaje no concuerda; si el lenguaje no concuerda, los asuntos no se cumplen; si los asuntos no se cumplen, no florecen los ritos y la música; entonces los castigos no aciertan, y el pueblo no sabe dónde poner pies y manos. El pasaje se relaciona con Analectas 12.11: «que el príncipe sea príncipe, el ministro ministro, el padre padre, el hijo hijo». Varios filólogos, entre ellos Waley, Creel y E. Bruce y A. Taeko Brooks, lo tienen por una interpolación tardía.
La teoría de Xunzi (Xunzi 22, «Zhèngmíng»). Sus tesis principales son estas:
Las tres confusiones. Xunzi clasifica los sofismas en tres tipos y da un procedimiento para refutar cada uno:
Ejemplo, en una reconstrucción habitual (el texto solo enuncia el diagnóstico): contra «matar ladrones no es matar personas», «ladrón» es un nombre compuesto de rango menor incluido bajo «persona». Si se acepta que los ladrones son personas, matar a uno es matar a una persona. El análisis descompone el enunciado según sus partes.
Lo que falta: no hay teoría de la inferencia. La corrección se juzga por la adecuación de los nombres, no por la forma de los argumentos.
La doctrina de Xunzi se forma como respuesta a dos rivales. El capítulo 22 clasifica como confusiones de nombres sofismas de los disputadores, como la tesis de Hui Shi sobre montañas y abismos y «buey-y-caballo no es caballo», que varios intérpretes emparentan con el caballo blanco. Y rechaza tesis mohistas como «matar ladrones no es matar personas», que analiza composicionalmente. No tiene descendencia en el catálogo. La tradición confuciana posterior hizo de la rectificación de los nombres un tema moral, no lógico.
Xunzi escribe al final de los Reinos Combatientes, cuando varias escuelas competían por aconsejar a los gobernantes y el caos político se atribuía en parte al desorden del lenguaje. Su discípulo Han Fei y el legismo llevaron al extremo la idea de ajustar nombres y realidades en la administración. En el siglo XX, Hu Shi, en su tesis de 1917 sobre el método lógico en la China antigua, presentó el zhèngmíng como el núcleo de una lógica china. Según Carine Defoort (2021), gran parte del discurso moderno sobre el tema procede de esa lectura. Para la pregunta «¿una lógica o muchas?», el zhèngmíng plantea la cuestión del límite: ¿es lógica una teoría de la corrección del discurso que no trata de la consecuencia? Su interés está en su semántica: la corrección depende de convenciones sociales, pero esas convenciones están limitadas por lo que el mundo permite distinguir.