| Autor(es) | Hui Shi (fl. 313 a. C.); Gongsun Long (c. 320–c. 250 a. C.) |
| Fecha / periodo | s. IV–III a. C. · Reinos Combatientes · China |
| Tipo | Informal |
| Deriva de | — |
| Derivan de ella | Lógica mohista: Cánones y «Dialéctica mohista» · Rectificación de los nombres |
| Tres leyes | Identidad: no tematizado (el caballo blanco juega con la ambigüedad entre «ser idéntico a» y «ser uno de») · No contradicción: no tematizado (las paradojas la tensan, pero suelen leerse como relatividad de perspectivas) · Tercio excluso: no tematizado (la biàn supone que de dos posturas una debe ganar; lo formulan los mohistas) |
Los disputadores (biànzhě) de los Reinos Combatientes eran expertos en discusión que viajaban entre cortes y ofrecían argumentos sorprendentes. Su tema común es la relación entre los nombres (míng) y las cosas o realidades (shí): cuándo un nombre conviene a una cosa y cuándo no. Su gesto distintivo es la paradoja: tesis que contrarían el uso común y obligan a precisar qué significa «ser» algo o «ser lo mismo». No construyen una teoría de la validez. Su importancia está en el efecto que causaron: mohistas, Xunzi y el Zhuangzi tuvieron que responderles.
No hay reglas explícitas conservadas. Hay tesis, un diálogo y testimonios hostiles. Pueden ordenarse así.
Las diez tesis de Hui Shi (Zhuangzi 33, «Tiānxià»). Se conservan sin los argumentos que las sostenían. Entre ellas:
La mayoría de intérpretes las leen como argumentos sobre lo infinitesimal y sobre la relatividad de las distinciones espaciales y temporales, que culminan en la tesis ética de la décima.
Las veintiuna paradojas de los disputadores (Zhuangzi 33), sin atribución individual. Por ejemplo: «La punta de la flecha que vuela tiene momentos en que ni se mueve ni está quieta»; «un bastón de un pie, del que se quita la mitad cada día, no se agota en diez mil generaciones»; «un perro no es un can».
El caballo blanco (Báimǎ lùn, en el Gongsunlongzi). La tesis es «un caballo blanco no es caballo» (báimǎ fēi mǎ). El argumento central: si se pide un caballo, sirve uno amarillo o negro; si se pide un caballo blanco, no. Luego «caballo blanco» y «caballo» no son lo mismo. Las lecturas modernas difieren:
Sobre señalar y las cosas (Zhǐwù lùn). Texto breve y oscuro sobre la relación entre el acto de señalar o designar (zhǐ) y lo designado. Junto con el Báimǎ lùn, es probablemente lo único auténtico del Gongsunlongzi; el resto parece compilación posterior.
Práctica de la biàn. Por lo que dicen sus adversarios, la disputa consistía en decidir si una cosa «es esto» (shì) o «no es esto» (fēi), es decir, si le conviene un nombre. El disputador ganaba cuando lograba que se aceptara una atribución contraria al uso.
Lo que se echa en falta es una distinción explícita entre argumento válido y sofisma, y entre paradoja deliberada y error.
Esta entrada no deriva de ninguna otra del catálogo. Transmite por oposición. Los Cánones mohistas contienen muchos pasajes que refutan tesis de los disputadores o defienden frente a ellos doctrinas mohistas, según Fraser. El capítulo 22 del Xunzi, «Rectificación de los nombres», clasifica como confusiones de nombres varios sofismas de los disputadores, como la tesis de Hui Shi de que montañas y abismos están al mismo nivel y la de que «un buey-caballo no es caballo» (niú mǎ fēi mǎ), emparentada con el caballo blanco, y propone un método para desactivarlos.
La comparación con Grecia es una lectura atribuida, no una herencia. Rošker (2022) relaciona la paradoja de la flecha con la de Zenón. La entrada «School of Names» de la Stanford Encyclopedia of Philosophy juzga superficiales esas semejanzas: los griegos argumentaban sobre el ser y el movimiento; los chinos, sobre el uso correcto de los nombres.
El rótulo míngjiā es retrospectivo: lo acuñó Sima Tan en el siglo II a. C., y los bibliógrafos Han lo usaron para catalogar libros. Hui Shi fue ministro del rey Hui de Wei y amigo y rival de Zhuangzi. Gongsun Long sirvió al señor de Pingyuan. En la tradición posterior se les tuvo por sofistas frívolos, y sus textos se perdieron casi por completo. En el siglo XX, Hu Shi y otros reformadores los rescataron como prueba de que China tuvo lógica. Para la pregunta «¿una lógica o muchas?», su caso es delicado: se trata de una práctica argumentativa sin teoría explícita de la consecuencia, y sus lecturas dependen mucho del marco lógico y lingüístico que el intérprete proyecta.