Posturas, autores, críticas y la alternativa escéptica.
1. El problema
¿Puede la razón, sin apoyarse en la experiencia, justificar lo que
creemos por experiencia? La experiencia da los datos, pero no puede
justificarse a sí misma. Hume lo mostró con un dilema:
La razón pura no basta: no es contradictorio pensar que la
naturaleza cambie mañana.
La experiencia es circular: todo argumento empírico sobre el futuro
presupone que el futuro se parecerá al pasado, que es justo lo que se
quiere probar.
Conclusión de Hume: esperamos regularidades por costumbre, no por
razón.
2.
Quién sostiene que la razón sí justifica lo empírico (racionalismo)
Precursores clásicos
Descartes (Meditaciones, 1641): Dios, cuya
existencia se prueba a priori, no engaña; por tanto la percepción del
mundo material es fiable. Crítica: el “círculo cartesiano”.
Leibniz (Monadología, 1714): el principio
de razón suficiente (“nada sucede sin una razón”) fundamenta las
verdades de hecho.
Kant (Crítica de la razón pura,
1781/1787): la causalidad es una condición a priori de toda experiencia
posible. Justifica el principio general, no las leyes particulares, y
solo para los fenómenos.
Formulación clásica
Bertrand Russell (Los problemas de la
filosofía, 1912, caps. 6–7): el principio de inducción no puede
probarse ni refutarse por la experiencia; si lo conocemos, lo conocemos
a priori, por su evidencia intrínseca. Todo conocimiento de existencia
requiere experiencia más principios a priori. Ejemplo: la gallina
alimentada cada día hasta que el granjero le retuerce el cuello.
Defensores contemporáneos
Laurence BonJour (In Defense of Pure
Reason, 1998, cap. 7): es a priori muy improbable que una
regularidad observada repetidamente, en condiciones variadas, se deba al
azar; la mejor explicación es una ley objetiva. Lo extiende al mundo
exterior como mejor explicación de nuestra experiencia.
Armstrong (1983) y Foster (2004):
inferir la mejor explicación es parte de la racionalidad; una ley válida
solo hasta hoy sería más misteriosa.
Peacocke (The Realm of Reason, 2004): toda
justificación tiene un componente a priori; la fiabilidad de la
percepción se justifica como la explicación que más reduce la
complejidad.
Chisholm y Swinburne: principios
epistémicos básicos a priori (“las cosas son probablemente como
parecen”).
Stewart Cohen (2010) y Roger White
(2015): justificación a priori de la fiabilidad de nuestros métodos,
para evitar el bootstrapping.
Jonathan Vogel (1990): el mundo real es la mejor
explicación frente al “cerebro en una cubeta”. Explicacionista, pero no
claramente racionalista; critica a BonJour (2010).
Críticas principales
Kornblith (2000): las supuestas probabilidades a
priori de BonJour no son más plausibles que las que él mismo rechaza; la
razón es “impura”.
Brueckner (2001) y Beebe (2008):
no es evidente que un mundo uniforme sea a priori más probable que uno
caótico.
Circularidad encubierta: la inferencia a la mejor explicación podría
ser una forma de inducción.
Schurz (2021), con el teorema No Free Lunch:
promediado sobre todos los mundos posibles, ningún método predictivo
supera a otro.
Balance: ningún intento ha logrado consenso; la Stanford
Encyclopedia considera que la búsqueda de una justificación puramente a
priori se ha abandonado en gran medida.
3. Mapa de posturas
Racionalismo clásico (Descartes, Leibniz, Kant): un
principio metafísico o trascendental garantiza lo empírico.
Principio a priori de inducción (Russell).
Racionalismo moderado / explicacionismo a priori
(BonJour, Armstrong, Foster, Peacocke).
Justificación a priori de la fiabilidad (Cohen,
White).
Entitlement (Crispin Wright): derecho racional, no
evidencial, a aceptar supuestos básicos como que existe el mundo.
Dogmatismo / conservadurismo fenoménico (Pryor,
Huemer): la experiencia justifica directamente, sin principio
previo.
Vindicación pragmática y meta-inducción
(Reichenbach, Schurz): la inducción es la mejor apuesta posible.
Bayesianismo subjetivista (Ramsey, de Finetti,
Savage): no hay probabilidades previas correctas a priori; importa
actualizar con coherencia.
Naturalismo y fiabilismo (Quine, Kornblith,
Goldman): basta con que los procesos sean fiables de hecho.
Escepticismo humeano (Hume): no hay justificación
racional, solo costumbre.
Las más relevantes hoy
Dogmatismo (Pryor, Huemer): probablemente la más
influyente en epistemología de la percepción; su problema abierto es el
conocimiento “demasiado fácil”.
Naturalismo y fiabilismo: dominante en filosofía de
la ciencia y ciencia cognitiva.
Bayesianismo: marco estándar en filosofía de la
ciencia y estadística.
Entitlement (Wright): central en el debate sobre el
escepticismo.
Explicacionismo de BonJour: minoritario pero
vivo.
Meta-inducción de Schurz: emergente, conecta con la
teoría del aprendizaje.
4.
La alternativa escéptica: dudar de que la experiencia dé
conocimiento
Antigüedad
Pirrón y Sexto Empírico (Esbozos
pirrónicos): ante cada afirmación hay razones opuestas de igual
peso; se suspende el juicio (epoché) y se vive según las
apariencias, sin afirmar ni negar.
Escépticos académicos (Arcesilao, Carnéades): no
hay conocimiento cierto, pero sí creencias persuasivas o probables para
actuar.
Renacimiento y modernidad
Francisco Sánchez, Quod nihil scitur
(1581), y Montaigne (“¿Qué sé yo?”).
Hume: la inducción carece de justificación
racional; propone un escepticismo “mitigado” porque la naturaleza nos
impide vivir como escépticos.
Siglo XX y actualidad
Karl Popper (Conjeturas y refutaciones):
la experiencia no confirma ni hace probable ninguna teoría; solo puede
refutarla. La ciencia es conjetura. Lo continúa David
Miller (Critical Rationalism, 1994).
Peter Unger, Ignorance: A Case for
Scepticism (1975): casi nadie sabe casi nada, porque saber exige
una certeza inalcanzable.
Barry Stroud, The Significance of Philosophical
Scepticism (1984): nadie ha refutado al escéptico.
Robert Fogelin, Pyrrhonian Reflections on
Knowledge and Justification (1994): neopirronismo.
Matiz importante
Dudar de que la experiencia dé conocimiento cierto
es muy defendible; el falibilismo actual lo acepta.
Dudar de que dé alguna razón para creer es
escepticismo fuerte. Objeción clásica: parece autorrefutarse. Los
pirrónicos la esquivan suspendiendo el juicio en lugar de afirmar la
tesis.
Una duda radical sobre el conocimiento empírico encaja entre
Hume y Popper.
5. Lecturas recomendadas
Russell, Los problemas de la filosofía, caps. 6–7.