| Autor(es) | Siddhasena Divākara (s. V); Mallavādin (s. V–VI); Samantabhadra (datación discutida: s. II–V según la tradición; c. 530–590 según una propuesta reciente); Akalaṅka (c. 720–780); Hemacandra (1089–1172); Yaśovijaya (s. XVII, m. 1688) |
| Fecha / periodo | s. V–VI d. C. (sistematización; antecedentes canónicos) · Clásica · India jaina |
| Tipo | Semiformal |
| Deriva de | — |
| Derivan de ella | — |
| Tres leyes | Identidad: matizado (la cosa es idéntica en cuanto sustancia y diversa en cuanto modos) · No contradicción: matizado («es y no es» vale desde puntos de vista distintos; Priest lo lee de forma paraconsistente) · Tercio excluso: matizado (junto a «es» y «no es» figura un tercer predicado básico, «inexpresable», avaktavya) |
Los jainas sostienen que la realidad tiene múltiples aspectos (anekāntavāda, «doctrina de lo no unilateral»): una cosa permanece y cambia, es una y es muchas, según se la considere. De ahí un problema lógico: si las escuelas rivales afirman tesis opuestas sobre lo mismo, ¿se contradicen? La respuesta jaina es que cada una capta un aspecto verdadero desde un punto de vista (naya) y yerra solo al presentarlo como el único. El gesto distintivo del syādvāda es hacer explícita esa relatividad en la forma misma del enunciado: toda predicación va precedida de syāt, «en cierto sentido», «desde cierto punto de vista», y las combinaciones posibles de afirmación, negación e inexpresabilidad se enumeran de modo exhaustivo en siete modos.
La predicación séptuple (saptabhaṅgī). Para un objeto y un predicado, por ejemplo una vasija y la existencia:
Hay tres predicados básicos (es, no es, inexpresable) y los siete modos son sus combinaciones no vacías: \(2^3 - 1 = 7\). Esta observación combinatoria, destacada por Matilal, explica por qué la lista se presenta como completa.
Los parámetros de la predicación. La vasija existe según su propia sustancia (arcilla), su propio lugar, su propio tiempo y su propia forma (svadravya, svakṣetra, svakāla, svabhāva), y no existe según los de otra cosa: no existe como tela, ni en otro lugar, ni en otro tiempo. El tercer modo resulta de afirmar y negar sucesivamente según parámetros distintos. El cuarto, de intentar afirmar y negar a la vez y en el mismo respecto: no hay palabra que exprese eso simultáneamente, y el objeto es inexpresable en ese sentido.
Los puntos de vista (naya). Siddhasena Divākara (Sanmatitarka) y la tradición posterior clasifican los puntos de vista parciales. La lista canónica tiene siete: el común (naigama), el colectivo (saṃgraha), el práctico (vyavahāra), el del momento presente (ṛjusūtra), el verbal (śabda), el etimológico (samabhirūḍha) y el de la actualidad (evaṃbhūta). Se agrupan en dos grandes clases: los que miran la sustancia permanente (dravyārthika) y los que miran los modos cambiantes (paryāyārthika). Un punto de vista que se presenta como exclusivo se degrada en «punto de vista erróneo» (durnaya). Las escuelas rivales, según los jainas, son durnaya: el Vedānta absolutiza la permanencia; el budismo, el cambio.
Enunciado parcial y enunciado completo. Akalaṅka distingue el enunciado que expresa la cosa entera desde un atributo representativo (sakalādeśa, propio del conocimiento válido, pramāṇa) y el que expresa solo un aspecto (vikalādeśa, propio del naya).
Qué se gana y qué se pierde. El sistema permite afirmar «es» y «no es» sin trivialidad, porque cada uno va indexado a un parámetro distinto. Si se leen los índices, la lógica subyacente puede ser clásica: \(A\) desde \(c_1\) y \(\neg A\) desde \(c_2\) no son contradictorias. Si se agregan los puntos de vista en un solo juicio, como hacen las reconstrucciones modernas, aparecen valores como «ambos» y «ninguno expresable», y se pierde la explosión.
Reconstrucciones modernas. Ganeri (2002) la presenta como un sistema polivalente para seguir razonando pese a la inconsistencia: se evalúa cada enunciado en varios puntos de vista y se agrega el resultado. Priest (2008) la formaliza con técnicas polivalentes y modales en una lectura paraconsistente, con valores que admiten «ambos», próxima a LP; en un trabajo de 2025 la reconstruye con la lógica discusiva de Jaśkowski, en la que cada participante del discurso aporta un punto de vista. Clerbout, Gorisse y Rahman (2011) la reconstruyen con lógica dialógica, como teoría de la disputa relativa a puntos de vista.
No tiene antecedentes ni descendientes históricos dentro del catálogo. La doctrina se forma dentro del canon jaina, que esboza los tres primeros modos, y se sistematiza entre los siglos V y VIII con Siddhasena Divākara, Mallavādin, Samantabhadra (Āptamīmāṃsā) y Akalaṅka, en diálogo polémico con budistas y brahmanes. Hemacandra y Yaśovijaya la resumen en manuales posteriores.
Sus relaciones con la lógica moderna son afinidades. Mahalanobis (1954) y Haldane (1957) vieron en el syādvāda un antecedente del razonamiento probabilístico. Ganeri (2002) la lee como lógica polivalente. Priest (2008, 2025) la reconstruye como lógica paraconsistente y la relaciona con LP y con la lógica discusiva de Jaśkowski. Clerbout, Gorisse y Rahman (2011) la leen con lógica dialógica. Son lecturas, no transmisiones.
El jainismo fue una comunidad minoritaria en un medio intelectual dominado por el debate entre brahmanes y budistas, y el anekāntavāda le sirvió para situarse sobre ambos: cada rival tiene razón en parte. Sus críticos, como Dharmakīrti y Śaṅkara, lo acusaron de contradictorio. Para la pregunta «¿una lógica o muchas?» es un caso de interés especial. Es una teoría explícita del pluralismo, pero no de las lógicas, sino de los puntos de vista: la relatividad está en los parámetros del enunciado. Según cómo se formalice, el syādvāda es compatible con una sola lógica clásica indexada o exige una lógica no clásica. La elección entre ambas lecturas reproduce el debate contemporáneo entre pluralismo y monismo lógico.