Decir algo, o no decirlo,
por pudor, por censura, por miedo, porque el lenguaje nos abandona,
Y la tentación del silencio, siempre esa tentación.
¿para qué hablar si todo es palabrería hueca?
la tentacion del eremita que busca a Dios.
(en realidad huye del lenguaje fallido y de los hombres).
Hablar del mundo y de los otros, postular, aclarar, prescribir es fácil,
¿hablar de tí? ¿de mí? 
Decir algo, significativo.
¿Es posible?
Sino mejor callar.