¿Merece la pena?

Aguantar imbéciles,

hombres (y mujeres) viles y vulgares,

seres medio humanos,

seres dedicados a no se que absurdos logros,

y aguantarse a uno mismo,

dedicar esfuerzos a lo que no sirve exactamente para nada,

a aquello que será engullido por la nada sin dejar rastro,

como dijo el replicante.

¿Hay algo más allá? (No hablo de Dios ahora)

¿Hay algo más acá?

¿Aquí y ahora?

Recuerdo alguna tarde,

algún cuarteto,

un preludio quizás,

tu presencia.

Ahora si hablo de Dios,

del Dios falible.