La muerte (o su cercanía) simplifican las cosas.

Te enfrentas a ti mismo.

¿Hiciste lo que debías?

¿Fuiste amable y generoso?

¿A quién quisiste?

¿Se lo dijiste?

¿Fuiste un completo miserable?

¿Egoísta o mezquino?

Respondete con honestidad.

Antes de que sea tarde.