Heidegger: la cuestión del ser

1. El punto de partida: el olvido del ser (Seinsvergessenheit)

Heidegger comparte con Gilson el diagnóstico de que la filosofía occidental ha olvidado algo fundamental, pero el olvido que describe es distinto y más radical. No es el olvido del esse como acto (Gilson), sino el olvido de la pregunta misma por el ser (Seinsfrage). La filosofía occidental, desde Platón, dejó de preguntar qué es el ser y se contentó con estudiar los entes —las cosas que son— dando por supuesto que “ser” se entiende solo.

Para Heidegger esto no es un descuido corregible: es la marca constitutiva de toda la metafísica occidental, y tiene consecuencias enormes (tecnología, nihilismo, pérdida del mundo).


2. La diferencia ontológica

La distinción más fundamental en Heidegger es la diferencia ontológica: la diferencia entre el ser (Sein) y el ente (Seiendes).

La metafísica tradicional, incluida la de Tomás y Gilson, estudia el ser del ente —pregunta por el ente en cuanto ente, por la causa suprema de los entes— pero no pregunta por el ser mismo en cuanto ser. Incluso Dios, en la metafísica clásica, es para Heidegger un ente (el ente supremo, el ens perfectissimum), no el ser mismo. Por eso llama a la metafísica tradicional onto-teología: estudia el ente (onto-) y lo funda en un ente supremo (-teología), pero nunca alcanza el ser propiamente.


3. La esencia no es lo primero: el Dasein y la existencia

En Heidegger la relación esencia/existencia se replantea de raíz. En Ser y tiempo (1927) su punto de partida no es el ente en general sino el ente que somos nosotros: el Dasein (literalmente “ser-ahí”).

El Dasein tiene una estructura peculiar: su “esencia” —si se puede llamar así— consiste en su existencia, en el hecho de que le va su ser, de que tiene que ser. La famosa frase:

“La ‘esencia’ del Dasein consiste en su existencia.” (Sein und Zeit, §9)

Esto no significa lo mismo que Sartre (“la existencia precede a la esencia”), aunque Sartre lo tomó de aquí. Para Heidegger no se trata de que primero existo y luego me defino: se trata de que el Dasein no tiene una naturaleza fija previa que lo determine, sino que su modo de ser es el poder-ser, el proyecto, la apertura hacia sus posibilidades. El Dasein es siempre lo que puede ser y lo que ha sido (su facticidad).


4. La estructura del ser-en-el-mundo

El ser del Dasein no es el de un sujeto encerrado en sí mismo que luego sale al mundo. El Dasein es constitutivamente ser-en-el-mundo (In-der-Welt-sein): el mundo no es un recipiente exterior sino la estructura misma en la que el Dasein existe. No hay primero un sujeto y luego un mundo: el ser-en-el-mundo es la unidad originaria.

Esto es una crítica directa a toda la filosofía moderna desde Descartes: el problema del puente entre sujeto y objeto es un pseudoproblema que surge de haber separado artificialmente lo que en el origen es uno.


5. El ser no es presencia permanente: tiempo y ser

La tesis más radical de Heidegger es que el ser es tiempo. La metafísica occidental ha pensado el ser como presencia (Anwesenheit): lo que verdaderamente es es lo que está presente, lo permanente, lo eterno. Platón (las Ideas), Aristóteles (el motor inmóvil), Tomás (Dios como esse eterno): en todos ellos el modelo de ser pleno es la presencia permanente y atemporal.

Heidegger invierte esto: el ser no es presencia permanente sino acontecimiento temporal. El ser se da en el tiempo, en la apertura de un horizonte temporal que incluye el haber-sido (pasado), el estar-siendo (presente) y el poder-ser (futuro). El Dasein existe auténticamente cuando asume su temporalidad, incluyendo su posibilidad más propia: la muerte.

La muerte no es un hecho biológico entre otros. Es la posibilidad más propia, irrelacionable e insuperable del Dasein: aquella ante la que no puede enviar a nadie en su lugar. Asumir la muerte como posibilidad propia (ser-para-la-muerte) es la condición de la existencia auténtica.


6. El giro (Kehre): del Dasein al ser mismo

Después de Ser y tiempo, Heidegger da lo que él mismo llama el giro (Kehre). En la primera etapa el ser se abordaba desde el Dasein como punto de entrada; en la segunda, Heidegger intenta pensar el ser desde sí mismo, sin hacer del ser humano el centro.

El ser ya no se analiza desde las estructuras del Dasein sino que se piensa como acontecimiento (Ereignis): el ser “se da” (es gibt Sein), acontece, se destina históricamente. Cada época histórica recibe una “donación” de ser distinta —un modo de manifestación de los entes— que determina cómo se entiende la realidad en esa época.

La época moderna está marcada por la donación del ser como posibilidad de dominio técnico: todo ente aparece como Bestand (reserva disponible, fondo de recursos), y eso incluye a los seres humanos. La técnica moderna no es una herramienta neutral: es una forma de manifestación del ser que pone en peligro lo que Heidegger llama la habitación del hombre sobre la tierra.


7. Esencia (Wesen) en Heidegger: un sentido verbal

Heidegger trabaja la palabra “esencia” (Wesen) de una manera inusual. En la tradición filosófica, la esencia (essentia, ti esti) es la naturaleza fija y definible de una cosa. Heidegger la lee en sentido verbal: Wesen como wesend sein, “estar esenciando”, aconteciendo, desplegándose. La esencia no es una estructura estática sino un modo de acontecer.

Por ejemplo, en La pregunta por la técnica escribe: “La esencia de la técnica no es nada técnico.” Lo que quiere decir es que lo que hace posible la técnica moderna no es ningún artefacto ni ninguna habilidad, sino un modo de manifestación del ser —el Gestell (estructura de emplazamiento)— que precede y condiciona toda técnica concreta.


8. Heidegger frente a Tomás y Gilson

Tomás / Gilson Heidegger
Pregunta fundamental ¿Qué hace que los entes sean? (esse) ¿Qué es el ser mismo, antes de los entes?
Dios Ipsum Esse Subsistens, causa del ser de los entes Un ente más (el supremo), producto de la onto-teología
Esencia Principio real que compone con el esse Modo verbal de acontecer, no estructura fija
Tiempo El ser pleno (Dios) es eterno, atemporal El ser es esencialmente temporal
Método Metafísica causal (ascenso al primer principio) Analítica existencial / pensamiento del ser como acontecimiento
Diagnóstico del olvido Olvido del esse como acto (desde el s. XIV) Olvido de la pregunta por el ser (desde Platón)

9. Críticas a la postura de Heidegger

9.1 La pregunta por el ser es ilegítima o vacía

La crítica más directa, formulada desde la filosofía analítica (Carnap, Ayer, Ryle):

La pregunta “¿qué es el ser?” no es una pregunta filosófica profunda sino un sinsentido gramatical. El verbo “ser” funciona en el lenguaje como cópula (el cielo es azul) o como cuantificador existencial (hay unicornios), pero no nombra ningún objeto ni propiedad. Heidegger hipostasía una función gramatical y luego se asombra de su misterio como si hubiera descubierto algo real.

Carnap en La superación de la metafísica por el análisis lógico del lenguaje (1932) analiza precisamente la frase “La Nada nadea” (Das Nichts nichtet) como ejemplo paradigmático de pseudoproposición: tiene forma gramatical correcta pero carece de significado verificable.

La respuesta de Heidegger es que esta crítica opera desde dentro de la metafísica de la presencia que él cuestiona: la lógica formal es ella misma un producto histórico del olvido del ser, no un tribunal neutral. Pero esta respuesta puede parecer una evasión circular.

9.2 El ser queda indeterminado: misticismo sin contenido

Crítica de Ernst Tugendhat y otros: a lo largo de toda la obra de Heidegger, el ser nunca recibe una determinación positiva suficiente. Se dice que el ser se da, que acontece, que se sustrae, que destina épocas históricas. Pero ¿qué es el ser?

9.3 La diferencia ontológica es inestable

9.4 La onto-teología como crítica a Tomás y Gilson es injusta

Desde el lado tomista, Jean-Luc Marion y Cornelio Fabro responden que Heidegger malentiende la metafísica cristiana:

9.5 La analítica del Dasein olvida al otro

Emmanuel Lévinas es el crítico más agudo en este punto:

9.6 El ser-para-la-muerte es unilateral

9.7 La historia del ser es arbitraria y no falsificable

9.8 La implicación política: el nazismo

En 1933-34 Heidegger se afilió al NSDAP, fue rector de la Universidad de Friburgo bajo el régimen nazi, pronunció discursos de apoyo, y nunca se retractó públicamente de manera clara. La pregunta filosófica es: ¿hay una conexión interna entre su pensamiento y esa deriva, o fue un error contingente?

9.9 El lenguaje como trampa

Resumen de críticas

Crítica Origen Núcleo
La pregunta es un sinsentido Carnap, filosofía analítica “Ser” no nombra nada; misticismo gramatical
El ser queda indeterminado Tugendhat La pregunta nunca recibe respuesta positiva
La diferencia ontológica es inestable Derrida, varios El ser “activo” recae en ser un ente encubierto
Malentiende la metafísica cristiana Marion, Fabro Tomás no hace onto-teología en el sentido acusado
Olvida al otro Lévinas La ética es más originaria que la ontología
La muerte es unilateral Arendt, Lévinas La natalidad y la muerte del otro son igualmente primarias
La historia del ser es arbitraria Varios No falsificable, periodización gruesa
La implicación nazi Farías, Faye, Habermas Elementos del pensamiento vulnerables a la deriva política
El lenguaje como trampa Carnap, Bourdieu Dificultad confundida con profundidad; etimologías dudosas

Bibliografía

Obras de Heidegger

Críticos y comentaristas

Para la comparación con Gilson y el tomismo