Informe
4 — Aporías de la mecánica cuántica para la ontología y la
metafísica
Informe de investigación (agente especializado): dónde
exactamente se rompe la inteligibilidad. Complementa el mapa general en
claude/fisica-cuantica-implicaciones-filosoficas.md.
Nota preliminar sobre el
método
Una aporía, en sentido estricto, no es un problema
abierto ni una laguna empírica: es una situación en la que dos
proposiciones, ambas con apoyo racional independiente y fuerte, resultan
conjuntamente insostenibles, y donde toda salida disponible exige pagar
un precio que la comunidad epistémica juzga excesivo por razones también
racionales. Lo que sigue no expone la mecánica cuántica; localiza los
puntos de fractura.
1.
El problema de la medición como aporía estructural: el trilema de
Maudlin
Formulación. Tim Maudlin, en Three Measurement
Problems (Topoi 14, 1995, p. 7), formula la aporía con
precisión quirúrgica como un conjunto de tres proposiciones
individualmente plausibles y conjuntamente
inconsistentes:
(A) La función de onda de un sistema es
completa: especifica (directa o indirectamente) todas
sus propiedades físicas.
(B) La función de onda evoluciona
siempre conforme a una ecuación dinámica
lineal (Schrödinger).
(C) Las mediciones tienen siempre
(o al menos habitualmente) resultados determinados: al
final el aparato indica arriba y no abajo, o
abajo y no arriba.
El valor filosófico del trilema es que convierte un malestar difuso
en una elección forzada: las tres grandes familias interpretativas son
exactamente las tres negaciones. Bohm niega (A) —hay posiciones además
de ψ—; GRW/CSL niega (B) —la linealidad se rompe estocásticamente—;
Everett niega (C) —no hay un resultado, hay ramas. No
hay cuarta opción sin abandonar el marco.
La salida más popular —la decoherencia— no resuelve el
trilema. Esto es hoy consenso entre los especialistas y disputa
persistente en la divulgación. La formulación canónica: la decoherencia
explica por qué no observamos superposiciones de resultados,
pero no explica por qué observamos resultados en
absoluto (Bacciagaluppi, entrada The Role of Decoherence in
Quantum Mechanics, SEP). Adler, en Why decoherence has not
solved the measurement problem: a response to P. W. Anderson
(Studies in History and Philosophy of Modern Physics 34, 2003),
y Schlosshauer, en Decoherence, the measurement problem, and
interpretations of quantum mechanics (Reviews of Modern
Physics 76, 2004), coinciden: la decoherencia es un teorema
dentro de la dinámica lineal, y por tanto no puede violar (B);
al preservar (B) y (A) queda obligada a violar (C), que es justamente lo
que se quería explicar.
La distinción técnica que ordena esto es la que separa:
El problema del término (outcome problem,
“problema de los resultados únicos”): dada una suma Σᵢ cᵢ|aᵢ⟩|Aᵢ⟩|Eᵢ⟩,
¿por qué se realiza un solo término? La decoherencia
diagonaliza la matriz de densidad reducida, pero una matriz diagonal es
una mezcla impropia (improper mixture): matemáticamente
idéntica a una mezcla clásica de ignorancia, ontológicamente distinta
—el estado global sigue siendo puro y entrelazado. Leer la diagonal como
ignorancia es presuponer el colapso.
El problema del factor (factorization
problem): la decoherencia produce una base preferida solo
dada una descomposición previa en subsistemas (sistema ⊗
aparato ⊗ entorno). Pero el espacio de Hilbert global no dicta su propia
factorización; hay infinitas. Esta es la objeción que desarrollan, entre
otros, los trabajos recientes sobre el preferred basis problem
en Everett (Synthese, 2022), y es más profunda que la del término: la
decoherencia resuelve la base preferida a costa de presuponer una
estructura de factores preferida.
La circularidad probabilística. El argumento
decoherentista mide “cuánto” se suprime la interferencia mediante
productos internos y trazas que ya se interpretan como probabilidades.
Pero la regla de Born es precisamente lo que un programa fundacional
debe derivar, no asumir. En Everett esto se agudiza: el
problema de la probabilidad (¿qué significa “probable” si todas las
ramas ocurren?) se intenta resolver con el argumento decisión-teórico de
Deutsch (1999) y Wallace (The Emergent Multiverse, 2012); los
críticos (Albert, Kent, Price) responden que los axiomas de racionalidad
usados codifican la estructura que pretenden derivar.
Disputado.
Costo de cada salida. Bohm: no-localidad explícita y
un marco preferido de facto (§2), más el problema de la “acción sin
reacción” de ψ sobre las partículas. GRW: parámetros nuevos ajustados a
mano, el problema de las colas (tras el colapso la cola
gaussiana no se anula: el gato sigue teniendo amplitud no nula de estar
vivo) y la counting anomaly de Lewis (1997). Everett: ontología
de ramas sin criterio exacto de individuación y el problema de la
probabilidad.
2. Localidad,
separabilidad y relatividad
Formulación.Tesis: la teoría de la
relatividad exige que ningún hecho físico dependa de una foliación
privilegiada del espacio-tiempo; toda estructura causal es local y
frente-de-luz. Antítesis: las violaciones experimentales de las
desigualdades de Bell (Aspect 1982; experimentos loophole-free
de Hensen, Giustina y Shalm, 2015) implican, según Bell (1964, 1976) y
Maudlin (Quantum Non-Locality and Relativity, 1994, 3.ª
ed. 2011), que existen dependencias entre eventos con separación de tipo
espacio que no admiten explicación por causa común
local.
La “coexistencia pacífica” de Abner Shimony (años 70-80) intentó
desactivar la tensión distinguiendo localidad de parámetro (no
violada, garantiza el no-señalamiento) de localidad de
resultado (violada). Su fragilidad: el no-señalamiento es un
enunciado estadístico y operacional —protege la
práctica relativista, no la ontología relativista.
Maudlin insiste en que la conjunción de correlaciones no-locales sin
marco preferido es, a lo sumo, “pacífica” en la superficie: el nivel de
los hechos físicos individuales sigue exigiendo, en las teorías con
resultados únicos, algún hecho sobre qué ocurrió primero.
Salidas y costos:
Bohm: explícitamente requiere una foliación
preferida (o al menos una estructura adicional); Dürr et al.
han propuesto foliaciones determinadas covariantemente por ψ, lo que
salva la Lorentz-covariancia formal al precio de una estructura
no observable.
Colapso relativista: Tumulka (2006) construyó
rGRWf, la primera teoría de flashes genuinamente Lorentz-invariante —
pero solo para un número fijo de fermiones sin
interacción. Bedingham (2011), sobre Pearle, controla las
divergencias con un campo auxiliar. La literatura reciente documenta
teoremas no-go: estabilidad del vacío, no-señalamiento y ontología de
campos estándar parecen no ser conjuntamente satisfacibles sin abandonar
la invariancia estricta o la markovianidad. Tumulka enuncia el dilema:
“o la comprensión convencional de la relatividad no es correcta, o
la mecánica cuántica no es exacta”.
Everett: es la única familia que evita cómodamente
el marco preferido (no hay hecho único que ordenar), pero paga con §1 y
§6.
El punto aporético: la relatividad no prohíbe
correlaciones no-locales; prohíbe hechos absolutos sobre el orden
temporal de eventos con separación espacial. Cualquier teoría con
resultados únicos parece necesitar exactamente eso. La pregunta abierta
—disputada— es si el entrelazamiento exige un
marco preferido o solo lo tolera. Myrvold (On peaceful
coexistence, 2002) argumenta que el postulado de colapso admite
lectura compatible con la relatividad si se abandona la lectura ingenua
del estado cuántico como catálogo local de hechos; los holistas
responden que entonces se abandona la separabilidad
(Einstein), que era el otro pilar.
3.
Individuación e identidad: ¿son objetos las partículas?
Formulación.Tesis: el Principio de
Identidad de los Indiscernibles (PII, Leibniz) es constitutivo de la
noción misma de objeto individual. Antítesis: French y Redhead
(Quantum physics and the identity of indiscernibles,
BJPS 39, 1988) demostraron que dos bosones o dos fermiones en
un estado conjunto (anti)simétrico comparten todas sus
propiedades monádicas y todas sus relacionales —incluso la
versión más débil del PII falla. Las partículas cuánticas serían
indiscernibles y sin embargo numéricamente distintas: objetos sin
principio de individuación.
Salidas:
Discernibilidad débil (Saunders 2003, 2006,
siguiendo la noción de Quine): dos fermiones en singlete satisfacen una
relación simétrica pero irreflexiva —“tener componente de espín
opuesta a”— que basta para discernirlos débilmente. Muller y Saunders
(2008) extendieron el resultado a bosones. Costo:
French y Krause objetan circularidad: individuar
mediante una relación irreflexiva presupone la distinción numérica que
se pretende fundar. Los detalles matemáticos de la extensión bosónica
son además contenciosos (así lo registra la propia
SEP).
No-individuos: French y Krause (Identity in
Physics: A Historical, Philosophical and Formal Analysis, OUP,
2006) proponen formalizar las partículas como entidades sin identidad
mediante quasi-set theory. Costo: exige
revisar la lógica clásica de la identidad —una modificación de la lógica
para salvar una metafísica.
Estructuralismo óntico (Ladyman, French): no hay
objetos, solo estructura relacional. Costo: el problema
clásico de relaciones sin relata.
La subdeterminación metafísica. El resultado más
fuerte de French y Krause: la física es compatible con dos
paquetes metafísicos incompatibles —partículas como individuos (con
haecceidad y restricciones de estado impuestas ad hoc) y
partículas como no-individuos— y no ofrece ningún criterio para
elegir. Esta es una subdeterminación dentro de una
única teoría, más aguda que la de §6.
En TCC la aporía se radicaliza: ¿hay partículas? El
teorema no-go de Malament (In Defense of Dogma, 1996) muestra
que ninguna teoría cuántica relativista admite observables de
localización que satisfagan simultáneamente condiciones mínimas
razonables (localización en regiones acotadas, covariancia, energía
positiva). Halvorson y Clifton (No Place for Particles in
Relativistic Quantum Theories?, Philosophy of Science 69,
2002) fortalecieron y generalizaron el resultado, eliminando el supuesto
de que el espacio-tiempo sea Minkowski. El efecto Unruh
(1976) añade el golpe complementario: el número de partículas es
dependiente del observador —el vacío de un observador
inercial es un baño térmico para un observador acelerado. Si “cuántas
partículas hay” no es un hecho absoluto sino relativo al estado de
movimiento, la partícula no puede ser una categoría ontológica
fundamental. Disputado: Wallace y otros defienden que
las partículas sobreviven como estructuras emergentes/aproximadas en el
régimen apropiado; los críticos replican que “emergente” aquí es un
nombre para el problema, no su solución (véase §8).
4. ¿Sobrevive la causación?
Formulación.Tesis: la explicación causal
es la forma canónica de la inteligibilidad científica; el principio de
Reichenbach de la causa común es su núcleo. Antítesis: Wood y
Spekkens (The lesson of causal discovery algorithms for quantum
correlations: causal explanations of Bell-inequality violations require
fine-tuning, New Journal of Physics 17, 2015; preprint
arXiv:1208.4119, 2012) demuestran un resultado técnico devastador:
toda explicación causal clásica de las correlaciones
que violan Bell —causa común, influencia superlumínica, retrocausalidad,
superdeterminismo— requiere ajuste fino
(fine-tuning), es decir, viola la condición de fidelidad
(faithfulness): hay influencias causales en el modelo que se
cancelan exactamente al nivel estadístico, de modo que la estructura
causal es sistemáticamente inaccesible a los datos.
Esto convierte la no-localidad en algo peor que extraño: la hace
conspirativa. Un modelo causal cuyas influencias se
anulan justo al nivel observable es el paradigma de lo que los
algoritmos de descubrimiento causal rechazan como no explicativo.
Salidas y costos:
Modelos causales cuánticos (Costa & Shrapnel
2016; Allen, Barrett, Horsman, Lee & Spekkens 2017): generalizar el
formalismo causal reemplazando variables clásicas por nodos cuánticos,
recuperando fidelidad. Costo: la noción resultante de
“causa” ya no es la que hacía trabajo explicativo en la metafísica; se
salva la palabra, no el concepto.
Retrocausalidad (Price, Wharton; Wood &
Spekkens 2015, Quantum causal models, faithfulness and
retrocausality, BJPS 69, 2018, arXiv:1506.08925): admitir
influencias del futuro al pasado. Costo: ajuste fino
igualmente, más el riesgo de bucles.
Causalidad indefinida: Oreshkov, Costa y Brukner
(Quantum correlations with no causal order, Nature
Communications 3:1092, 2012) construyeron el formalismo de
matrices de proceso, que admite correlaciones violando
desigualdades causales sin ningún orden causal global definido; el
quantum switch (Chiribella et al. 2013) es la
instancia realizable, con demostraciones experimentales desde 2015.
Costo/disputa: hay debate serio sobre si el switch
exhibe orden causal genuinamente indefinido o solo una superposición de
órdenes definidos sobre subsistemas deslocalizados en el tiempo
(Oreshkov, Quantum 3:206, 2019). Es decir: incluso la
aporía está en disputa sobre su propia existencia.
Eliminativismo: la línea Russell (On the Notion
of Cause, 1913) → Norton (Causation as Folk Science,
Philosophers’ Imprint 3, 2003) → Ismael: la causación no es
fundamental sino una estructura emergente, dependiente de perspectiva,
de agentes con asimetría temporal y acceso informacional limitado.
Costo: si la causación es folk-science, no puede usarse
para arbitrar entre interpretaciones —lo cual desarma buena parte del
debate de §1-§2, incluidos los argumentos que motivaban el
eliminativismo.
5. Tiempo y devenir
Formulación.Tesis: algo cambia; el devenir
es el dato más inmediato de la experiencia y el presupuesto de toda
medición. Antítesis: la cuantización canónica de la relatividad
general produce la ecuación de Wheeler-DeWitt,
Ĥψ = 0: la constricción hamiltoniana aniquila el estado
físico. No hay evolución. El universo está congelado.
La raíz es la invariancia bajo difeomorfismos: en RG el hamiltoniano
es una constricción, no un generador de evolución; no hay tiempo externo
contra el cual evolucionar cuando la propia geometría se cuantiza. Las
revisiones canónicas del problema son las de Kuchař
(Time and interpretations of quantum gravity, 1992) e
Isham (Canonical quantum gravity and the problem of
time, 1993).
Salidas y costos:
Barbour (The End of Time, 1999): el tiempo
es ilusorio; solo hay una colección atemporal de configuraciones
(“cápsulas del tiempo”) con apariencia de historia.
Costo: debe explicar la ilusión de flujo con recursos
puramente estáticos, y la explicación es programática.
Rovelli: tiempo relacional —no hay
tiempo, hay correlaciones entre variables parciales; ninguna es
privilegiada. Extendido en la mecánica cuántica relacional (1996): los
estados son siempre relativos a un sistema físico.
Costo: el problema de la coherencia
interperspectiva (¿los hechos relativos a A y a B son un solo
mundo?), que Frauchiger-Renner (§7) presiona directamente.
Kuchař: rechaza la lectura congelada; insiste en
que hay observables perennes y que la constricción no agota la
física. Costo: el “problema de los observables”
—construir cantidades invariantes de gauge no triviales en RG es
notoriamente intratable.
Weinstein (1999): el super-hamiltoniano no debería
generar la evolución; harían falta hamiltonianos “verdaderos”.
Costo: nadie sabe identificarlos.
La tensión colapso/universo-bloque. Una teoría de
colapso objetivo introduce un evento absoluto de actualización
—lo que en metafísica del tiempo es un presente privilegiado y objetivo,
cercano al presentismo o al “universo en crecimiento”. El universo
bloque relativista lo prohíbe. La conjunción de §2 y §5 muestra que la
elección interpretativa en mecánica cuántica no es
metafísicamente neutral respecto del tiempo: Everett y Bohm son
cómodamente eternalistas; GRW empuja hacia una ontología del devenir que
la relatividad no puede alojar sin foliación.
Disputado, pero la carga argumentativa está claramente
del lado del colapsista.
6.
La subdeterminación de las interpretaciones: ¿grieta epistémica o
permanente?
Formulación.Tesis (realismo científico):
el éxito predictivo sostenido de una teoría es razón para creer en su
ontología. Antítesis: Bohm, Everett y GRW son (para todos los
efectos prácticos actuales) empíricamente equivalentes
y postulan ontologías mutuamente incompatibles:
partículas con trayectorias definidas guiadas por un campo; un
multiverso ramificado sin hechos únicos; un campo con colapsos
estocásticos objetivos. El realista debe creer algo, y la evidencia no
discrimina.
Contra el diagnóstico de “problema transitorio” juega que GRW es en
principio falsable (los experimentos de interferometría
macroscópica y de calentamiento espontáneo acotan progresivamente el
espacio de parámetros CSL). Pero la equivalencia Bohm/Everett es
estructural, no coyuntural: Bohm es, formalmente,
Everett más trayectorias.
Posiciones:
Ruetsche (Interpreting Quantum Theories,
OUP, 2011): el “pragmatismo de la coalescencia” — la interpretación no
es una elección única y global; en TCC, teorías con infinitos grados de
libertad admiten representaciones unitariamente inequivalentes y la
pregunta “¿cuál es la ontología?” está mal planteada. Lo que
llama la atención sobre la contextualidad
interpretativa: la ontología correcta puede depender del
problema físico.
Callender (Philosophy of Science and
Metaphysics, en Slater & Yudell, eds., Metaphysics and the
Philosophy of Science, OUP, 2017): escéptico frente a la metafísica
autónoma; la física no entrega respuestas metafísicas nítidas y la
metafísica analítica sobreinterpreta lo que la física dice.
Costo: deflación —se disuelve la aporía negando que la
pregunta fuera legítima.
Wallace: naturalismo fuerte — la ontología es
la que la física madura dicta, leída funcionalmente; los mundos
de Everett son tan reales como las mesas, en el mismo sentido (patrones
robustos, à la Dennett). Costo: la lectura
funcionalista debilita la noción de “real” hasta un punto en que el
realista original no reconocería su tesis.
Egg (Scientific realism and underdetermination in quantum
theory, Philosophy Compass 16, 2021) sintetiza el estado
del debate; el escepticismo se articula en trabajos como Withering
Scientific Realism in the Quantum Case (arXiv 2209.05318).
Disputado y sin cierre a la vista.
7. La grieta
reflexiva: la teoría aplicada a sí misma
Formulación.Tesis: una teoría física
fundamental debe ser universal —aplicable a todo sistema, incluidos los
observadores y el universo entero. Antítesis: la mecánica
cuántica está formulada con una división primitiva sistema/observador
(el corte de Heisenberg), cuya posición es móvil, no
determinada por la teoría y, sin embargo, indispensable para extraer
predicciones.
Los resultados que fuerzan la grieta:
Breuer (The impossibility of accurate state
self-measurements, Philosophy of Science 62, 1995): un
observador no puede distinguir todos los estados de un sistema del que
forma parte. La automedición completa es imposible por razones
estructurales (un argumento de cardinalidad/punto fijo de sabor
diagonal), y esto vale también para el aparato clásico. No es una
limitación tecnológica.
Frauchiger y Renner (Quantum theory cannot
consistently describe the use of itself, Nature
Communications 9:3711, 2018; preprint arXiv:1604.07422, 2016): un
escenario de “amigo de Wigner” extendido en el que tres supuestos —(Q)
validez universal de la teoría cuántica, (C) consistencia de las
inferencias entre agentes, (S) resultados únicos— generan una
contradicción formal. Es Maudlin llevado al nivel de la
epistemología de agentes: no basta ya con elegir qué negar
sobre el estado; hay que negar algo sobre la posibilidad de que los
agentes razonen unos sobre otros. Everett/QBism/RQM sobreviven negando
(S) o la universalidad de (C) —lo que significa aceptar que no
hay un conjunto único de hechos compartidos. La lectura del
argumento es fuertemente disputada (véase
Understanding the Frauchiger–Renner Argument, Foundations
of Physics 51, 2021; Bub; Żukowski & Markiewicz).
Cosmología cuántica: no hay exterior para el
universo. Toda formulación que necesite un observador externo, una
división en factores, o una elección de base “por convención del
experimentador”, carece de referente. La interpretación de Copenhague,
tomada en serio, es inaplicable al objeto más grande de la
física.
El paralelo gödeliano. Es una analogía sugerente y a
menudo abusada. Lo que sí comparten Breuer, Frauchiger-Renner y los
teoremas de incompletitud es la estructura: un sistema formal
suficientemente rico que se ve forzado a hablar de sí mismo genera
enunciados que no puede validar internamente. Pero la analogía
es estructural, no derivativa —Breuer no es un corolario de
Gödel, y afirmar lo contrario es un error frecuente. Marcar como
disputado cualquier uso más fuerte.
8.
La aporía de la clasicalidad: ¿de dónde sale el mundo clásico?
Formulación.Tesis: la mecánica clásica
debe recuperarse como límite de la cuántica; de lo contrario la cuántica
no es más fundamental sino solo distinta. Antítesis: el límite
ħ→0 no es uniforme y en general es
singular.
Los tres frentes:
Singularidad del límite. Robert Batterman (The
Devil in the Details, OUP, 2002; Emergence, Singularities, and
Symmetry Breaking, 2011) argumenta que ħ→0 es un límite singular:
el comportamiento en el límite difiere cualitativamente del
comportamiento cerca del límite. Donde el límite es singular,
la reducción en sentido nagel-iano falla y aparece “emergencia” con
contenido no trivial (asintótica, no meramente epistémica). Los
fenómenos de óptica catastrófica y las funciones de onda semiclásicas
exhiben estructuras (cáusticas, universalidad de índice) que no existen
en ninguno de los dos niveles aislados. Disputado:
Norton y otros defienden lecturas deflacionarias; Is the classical
limit “singular”? (SHPMP, 2021) revisa críticamente el
caso.
El tiempo de Ehrenfest. Zurek subrayó que, en
sistemas clásicamente caóticos, la correspondencia cuántico-clásica se
rompe tras un tiempo logarítmico en ħ (tiempo de
Ehrenfest) —absurdamente corto para sistemas como Hiperión, luna caótica
de Saturno, donde se calcula en décadas. Sin decoherencia, la mecánica
cuántica predice superposiciones macroscópicas de orientación
para un cuerpo del sistema solar. Zurek presenta esto como el argumento
decisivo a favor de la decoherencia; los críticos (Wiebe &
Ballentine 2005) responden que el fallo es de los estados
elegidos, no de la teoría, y que la corrección no requiere entorno.
Disputado activamente. Trabajos recientes
(Decoherence ensures classicality beyond the Ehrenfest time as
ħ→0) refuerzan el lado de Zurek.
La petición de principio. Aquí cierra el círculo
con §1. La decoherencia explica la emergencia del comportamiento clásico
presuponiendo: (i) una factorización sistema/entorno, (ii) una
lectura probabilística de la matriz de densidad reducida, (iii)
resultados únicos. Es decir, presupone tres cosas que son precisamente
lo que “el mundo clásico” significa. La explicación de la clasicalidad
por decoherencia es circular en la medida en que se ofrece como
fundacional, y perfectamente legítima en la medida en que se
ofrece como dinámica dentro de una interpretación ya fijada
(Everett, Bohm o GRW). Esta es la lectura que Bacciagaluppi defiende y
que Adler y Schlosshauer suscriben.
Diagnóstico transversal
Las ocho aporías no son independientes; forman un sistema de
deudas cruzadas. Cada salida disponible salda una deuda
contrayendo otra:
Se salva
Se pierde
Everett (§1: linealidad universal)
resultados únicos (§1), probabilidad no circular (§1), individuación
de ramas (§8)
Bohm (§1: determinismo, resultados únicos)
Lorentz-invariancia fundamental (§2), partículas en TCC (§3)
GRW (§1: colapso objetivo)
linealidad, colas, extensión relativista con interacción (§2),
eternalismo (§5)
Copenhague/QBism (evita §1)
universalidad de la teoría (§7), cosmología cuántica (§7)
Eliminativismo causal (§4)
recursos para arbitrar §1-§2
El patrón es sistemático: cada interpretación es una elección
sobre qué categoría metafísica sacrificar —objeto, causa,
tiempo, hecho único, o el propio ideal de descripción completa desde
ninguna parte. Que ninguna elección sea claramente superior tras casi un
siglo, y que la subdeterminación (§6) sea estructural más que
coyuntural, es lo que autoriza a hablar de aporía y no de mera
dificultad.
Fuentes
Problema de la medición y decoherencia
Tim Maudlin, Three Measurement Problems, Topoi 14
(1995) — https://link.springer.com/article/10.1007/BF00763473
Guido Bacciagaluppi, The Role of Decoherence in Quantum
Mechanics, SEP —
https://plato.stanford.edu/entries/qm-decoherence/
Stephen L. Adler, Why decoherence has not solved the measurement
problem, SHPMP 34 (2003) —
https://arxiv.org/abs/quant-ph/0112095
Maximilian Schlosshauer, Decoherence, the measurement problem,
and interpretations of quantum mechanics, Rev. Mod. Phys.
76 (2004) — https://arxiv.org/abs/quant-ph/0312059
The preferred basis problem in the many-worlds
interpretation, Synthese (2022) —
https://link.springer.com/article/10.1007/s11229-022-03713-y
The quantum measurement problem: a review of recent trends
(2025) — https://arxiv.org/html/2502.19278v2
Wayne Myrvold, On peaceful coexistence, SHPMP 33
(2002) — https://publish.uwo.ca/~wmyrvold/PeacefulCoexistence.pdf
What is it Like to be a Relativistic GRW Theory?,
Found. Phys. (2022) —
https://philarchive.org/archive/ALLWII-5
The GRW flash theory: a relativistic quantum ontology of matter
in space-time? — https://arxiv.org/pdf/1310.5308
Identidad, individuación y partículas en TCC
Identity and Individuality in Quantum Theory, SEP —
https://plato.stanford.edu/entries/qt-idind/
Hans Halvorson & Rob Clifton, No Place for Particles in
Relativistic Quantum Theories?, Philosophy of Science 69
(2002) — https://pgrim.org/philosophersannual/pawebarts/halclif.pdf
Quantum Field Theory, SEP —
https://plato.stanford.edu/entries/quantum-field-theory/
No-Go Theorems and the Foundations of Quantum Physics —
https://arxiv.org/pdf/1904.10991
Craig Callender, Philosophy of Science and Metaphysics —
https://philarchive.org/archive/CALPOS-2
Matthias Egg, Scientific realism and underdetermination in
quantum theory, Philosophy Compass (2021) —
https://compass.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/phc3.12773
Charting the landscape of interpretation, theory rivalry, and
underdetermination in quantum mechanics, Synthese —
https://link.springer.com/article/10.1007/s11229-019-02159-z
Withering Scientific Realism in the Quantum Case —
https://arxiv.org/pdf/2209.05318
Autorreferencia y límites
Thomas Breuer, The Impossibility of Accurate State
Self-Measurements, Philosophy of Science 62 (1995) —
https://cqi.inf.usi.ch/qic/Breuer95.pdf
Understanding the Frauchiger–Renner Argument, Found.
Phys. (2021) —
https://link.springer.com/article/10.1007/s10701-021-00420-5
Límite clásico y emergencia
Michael Berry, Singular Limits, Physics Today —
https://physicstoday.aip.org/opinion/singular-limits
Is the classical limit “singular”?, SHPMP (2021) —
https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0039368121000716
Ehrenfest time and chaos, Scholarpedia —
http://www.scholarpedia.org/article/Ehrenfest_time_and_chaos
Classical correspondence beyond the Ehrenfest time for open
quantum systems, Comm. Math. Phys. (2024) —
https://link.springer.com/article/10.1007/s00220-024-05146-9