Es el concepto de conciencia aporetica?
En buena medida sí, pero depende de qué sentido de «conciencia» se tome. Ned Block la llamó un «concepto mestizo» porque mezcla varias cosas: la conciencia de acceso (información disponible para razonar y actuar), la autoconciencia y la conciencia fenoménica (el «qué se siente» de una experiencia, en la formulación de Nagel). Las dos primeras se pueden estudiar funcionalmente sin aporías especiales. La aporía aparece con la tercera.
Ahí sí hay un callejón sin salida reconocido. Está la «brecha explicativa» de Levine y el «problema difícil» de Chalmers: ninguna descripción física o funcional parece implicar por qué hay experiencia en lugar de nada. Además, los argumentos clásicos (Mary la neurocientífica, los zombis filosóficos) generan intuiciones enfrentadas que nadie ha logrado disolver del todo. Es una aporía en sentido casi socrático: razones fuertes en direcciones incompatibles.
Lo que se discute es de qué tipo de aporía se trata:
En resumen, la conciencia fenoménica funciona hoy como concepto aporético. Si lo es por naturaleza o solo por el estado actual de nuestras teorías es precisamente la pregunta abierta.
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Hay un motivo más profundo por el que la conciencia resiste: es a la vez el objeto que se quiere explicar y la condición de cualquier explicación. Toda observación, teoría o medida ya ocurre dentro de la conciencia. Schopenhauer lo comparaba con el ojo que no puede verse a sí mismo, y Kant situaba el «yo pienso» como algo que acompaña todas las representaciones sin ser una más entre ellas. La ciencia trabaja en tercera persona, mientras que la experiencia solo se da en primera. Esa asimetría no parece un detalle técnico, sino la raíz misma de la aporía.
La ciencia de la conciencia avanza mucho en los correlatos: qué actividad cerebral acompaña a qué experiencia. Las grandes teorías (espacio de trabajo global, información integrada, teorías de orden superior) compiten por explicar esos datos. Pero ninguna cierra la pregunta de fondo. La colaboración adversarial de 2023 entre la teoría de la información integrada y la del espacio de trabajo global terminó sin un ganador claro, y poco después más de cien investigadores firmaron una carta tachando de pseudociencia la teoría de la información integrada. El campo sigue sin acuerdo sobre qué contaría siquiera como prueba decisiva.
Una salida interesante es el «metaproblema» que propuso Chalmers en 2018: en lugar de explicar la experiencia, explicar por qué creemos que hay un problema difícil. Eso sí es abordable científicamente, porque se trata de conductas e informes verbales. Lo curioso es que sirve a todos los bandos. Si la explicación funciona sin mencionar la experiencia, apoya a los ilusionistas. Si deja un resto, refuerza la aporía.
Por último, vale la pena recordar el sentido aristotélico: para Aristóteles, recorrer las aporías (diaporein) era el camino para pensar bien un problema, no un fracaso. Visto así, que la conciencia sea aporética no es una derrota. Es lo que la convierte en uno de los lugares donde más se aprende sobre los límites de nuestras herramientas conceptuales.
¿Quieres que profundice en alguna línea concreta: la fenomenológica, la científica o el ilusionismo?