Por ejemplo, lo que dice Priest, y también eh, las críticas de Kripke, a los argumentos de la lógica como empírica, refutando lo que dice Putnam sobre la lógica y la mecánica cuántica.
Claro. Hmm, un matiz importante: la crítica decisiva al “¿es empírica la lógica?” de Putnam no vino de Kripke sino de Dummett, y sobre todo de Maudlin. Dummett atacó el significado de las constantes lógicas: si cambias las reglas de introducción y eliminación, no revisas la lógica, hablas de otra cosa. Y Maudlin remató: el problema de la medición no es lógico sino de ontología y dinámica. Putnam acabó retractándose.
¿Quieres que profundice en eso, o te interesa más cómo Priest, con su esquema de inclusión, reabre el asunto por otra vía?
A ver, eh, Chris y otros autores que defiendan la idea de que la lógica deriva de lo empírico, así como las posibles objeciones a este punto de vista.
Vale, entonces el mapa sería así. Del lado empirista, Quine es el ancestro: si no hay verdades analíticas, la lógica es revisable como cualquier otra cosa. Putnam radicalizó eso, y Priest lo continúa: para él la lógica es una teoría, elegible por criterios abductivos como poder explicativo y simplicidad, y por eso el dialeteísmo sería la mejor teoría dado el comportamiento de las paradojas.
Las objeciones fuertes son tres. La ya dicha, de cambio de tema. La de la regresión: para evaluar empíricamente una lógica necesitas ya razonar con alguna. Y la de subdeterminación: los datos cuánticos no eligen entre lógica cuántica, muchos mundos o Bohm, así que no hay presión empírica real sobre la lógica.
¿Quiero decir, te interesa más la línea de Quine y la abducción, o el flanco de la regresión?
Eh, me gustaría que miraras la, el tema de la regresión.
Y después la abducción.
Vale. La regresión: la objeción es que cualquier argumento a favor de revisar la lógica ya tiene que usar inferencias, así que la lógica no puede estar sometida a la evidencia del mismo modo que una hipótesis física. Su antepasado es el “Lo que la tortuga dijo a Aquiles” de Carroll: las reglas no pueden funcionar como premisas más sin generar regresión infinita.
Las respuestas son dos. Una: no hace falta un fundamento neutral, basta revisión local desde dentro, al modo del barco de Neurath. Otra, la de Priest: puedes razonar en la metateoría con la lógica que defiendes, sin circularidad viciosa, solo circularidad de regla.
¿Sigo con la abducción?
Continúa la regresión. Continúa con la regresión.
Bien. El punto fino es que hay dos regresiones distintas. Una epistémica: no puedo justificar mi lógica sin usarla. Otra, de Carroll, estrictamente constitutiva: una regla nunca es una premisa más.
Y aquí surge lo interesante, la circularidad de regla frente a la de premisa. Boghossian defiende que usar una regla al justificarla no es viciosa si la regla es genuinamente válida. El problema es que el dialeteísta puede hacer exactamente lo mismo, y entonces el argumento pierde fuerza discriminante: legitima a ambos bandos por igual.
Y hay una asimetría cruel que señaló Field: quien quiera revisar la lógica tiene que argumentar ante alguien que aún no la acepta, mientras que el conservador no debe nada. La carga de la prueba está sesgada estructuralmente a favor del clásico.